0

El buen uso del español: conclusiones

 

I Jornadas del buen uso del español

 

«Si no te entiendo el tonto eres tú», Xosé Castro.

 

Pues el miércoles 28 de marzo se celebraron las I Jornadas Fundéu BBVA-Aerco PSM «El uso correcto del español en los medios sociales» en el Centro de Innovaciones de BBVA en Madrid. He de decir que estuvo bien, aunque yo me esperaba bastante más. La Fundéu (Fundación del español urgente) recoge en 15 titulares los puntos más importantes de las jornadas:

 

1. Las redes han cambiado la comunicación, el modo en el que hablamos con otros.

Eso es cierto, hace unos años el lenguaje era básicamente oral: te tirabas las horas muertas al teléfono, con las consecuentes regañinas de las madres sobre lo que subirá la factura. Ahora, gracias a las redes sociales, nuestra comunicación es principalmente por el medio escrito. Se escribe muchísimo, más que nunca.

 

2. Dos son los cambios principales que han tenido lugar en el entorno comunicativo: la escritura se ha convertido en pública al tiempo que se ha pasado del monólogo al diálogo.

Ahora cualquiera en cualquier parte del mundo y en cualquier momento puede hacer llegar su opinión tan lejos como nunca antes se había imaginado. Lo que buscamos ahora es el intercambio de ideas, ya no es solo dar tu opinión, sino rebatir la de otros.

 

3. Cuando escribimos en ellas esperamos una respuesta: buscamos conversar.

Un poco relacionada con la de antes. Creo que, por ejemplo, la red social Twitter es un grandísimo ejemplo de cómo ahora los grandes comunicadores están al alcance de cualquier otro usuario y dar su opinión (no siempre complaciente) de cualquier suceso. Y eso es algo maravilloso a mi parecer.

 

4. Las palabras no son inocentes y vivimos en un momento en el que se escribe más que nunca.

Básicamente hay que saber aceptar las críticas. Al igual que todos tenemos partidarios, también tenemos detractores. Y ahora su voz nos llega con más fuerza (y frecuencia).

 

5. Estamos en un mundo global que repercute directamente en el lenguaje.

La globalización es un hecho. Estamos al tanto de lo que sucede en cualquier punto del planeta casi de manera instantánea. Y la comunicación nos lleva (directa o indirectamente) a pensar cómo redactar y a darnos cuenta de quiénes son nuestros lectores. De ahí que surgiese un debate como el del español neutro que, en palabras del gran Xosé Castro, «es un español que nos molesta a todos por igual». Personalmente creo que eso del español neutro es una utopía. Sin embargo creo que estaría muy bien abogar por un español que no sea ofensivo ni extremadamente extraño para cualquier hispanohablante.

 

6. El ejercicio de escribir nos obliga a un proceso de construcción mental y a utilizar de una manera diferente las palabras. Las características de las nuevas plataformas son en realidad una oportunidad para el lenguaje.

Totalmente de acuerdo, aunque siempre hay que matizar que no hay que camuflar el destrozo de una lengua como una evolución, hay que cuidar la lengua y la escritura sin ir en contra de su evolución natural. El lenguaje está vivo y es absurdo querer pararlo en el tiempo, va en contra de su naturaleza. Hay que procurar que esta oportunidad no se convierta en una violación de toda norma lingüística.

 

7. En las redes estamos creando un nuevo lenguaje, una nueva ortografía, tanto técnica como aplicada; por ejemplo, los usos ortotipográficos: comillas, cursivas, negritas…

Es cierto, yo mismo aplico una ortotipografía especial, sobre todo para las negritas y las cursivas para resaltar cosas que yo creo que son importantes.

 

8. La escritura en Twitter es una situación de entrenamiento continuo: titulación, edición, creación…

Yo lo veo un genial ejercicio lingüístico, al tener la limitación de los caracteres. Por norma general, entre los jóvenes, juegan a la pereza y utilizan el llamado «lenguaje SMS»: comernos letras (por no decir casi palabras enteras). No podemos dejar que por pereza pervirtamos nuestro lenguaje. Hay que ejercitar la mente para que, sin romper ninguna regla ni convención, podamos escribir como hay que escribir en las redes sociales. Tu escritura es tu carta de presentación.

 

9. La titulación periodística de calidad no solo es propia de Twitter; siempre ha sido así y, por ello, tuitear es una actividad muy propia del periodismo.

Relacionado con el tema del periodismo, por comentarlo, quisiera resaltar el hecho de la poca formación sobre el español que reciben estos profesionales. Sinceramente, la veo insuficiente (siempre generalizando). No veo normal las cosas que, por desgracia, ocasionalmente se dejan leer en los periódicos. Como profesionales de la lengua, los periodistas deben dedicar tiempo al estudio de la lengua, como hacen los traductores. La misma atención al detalle y cuidado del traductor, en el periodista, nos ahorraría muchos disgustos.

 

10. La influencia que los medios de comunicación tenían sobre el lenguaje se ha desplazado a las redes sociales.

Sí y no. O depende, como les gusta mucho decir a los traductores. Es cierto que la supremacía de los medios de comunicación sobre el lenguaje ha cambiado mucho y ya no existe, pero tienen un papel fundamental. No olvidemos que el consumo de televisión en España es altísimo, y ahora se leen muchísimo más los periódicos en línea. Hay más información al alcance. Los usuarios de las redes sociales se han criado y conviven ahora con los medios de comunicación, si estos no cuidan el lenguaje provocarán interferencias que luego los usuarios plasmarán en las redes sociales. Si los medios bombardean mensajes correctos desde el punto de vista lingüístico pueden mantener su posición en esta «guerra de influencias». Quizá no sea a corto plazo, pero tenemos unas generaciones futuras que chuparán de la caja tonta como primer contacto con el mundo exterior. Asimismo, y como todos sabemos, lo que leemos es lo que escribimos.

 

11. Los medios, en las redes sociales, cada vez tienen un papel más marginal, pues los usuarios se convierten también en comunicadores y son los usuarios los que marcan nuevas pautas del lenguaje.

Enlaza con la idea del paso del monólogo al diálogo. Los papeles se intercambian a un ritmo vertiginoso. Únicamente creo que los medios tienen que adaptarse a las situaciones que se les presentan.

 

12. Comunicamos de acuerdo a unos intereses comunes que compartimos con nuestros interlocutores y esto influye en el contenido y la forma de nuestros mensajes.

El principio de subjetividad, básicamente. Está claro que toda noticia se cuenta desde un punto de vista subjetivo, a pesar de que se intente buscar una objetividad total que nunca se alcanza.

 

13. El modelo o forma en la que escribimos modifica y configura nuestra identidad.

Como ya he dicho antes, ahora en lugar de comunicarnos con nuestra voz, con nuestra apariencia, lo hacemos con nuestra escritura. De ahí se configuran los prejuicios e ideales que tiene el receptor de nuestro mensaje. Xosé Castro dijo algo así como que conoce más a la gente por como escribe que por teléfono. Por eso hay que concienciar al mundo de que hay que dar una buena impresión mediante una correcta escritura. No hay nada más que hable por nosotros, solo estos caracteres proyectados en una pantalla.

 

14. La cantidad de diferentes perfiles que se dan cita en un entorno de diálogo pone de manifiesto la variedad de registros que pueden verse en los medios sociales.

Otro punto interesante. Y ocurre igual que con la comunicación oral. Uno siempre tiene que ser consciente del contexto en el que se encuentra en todo momento. Una vez conseguido esto, se actuará en consecuencia. Hay que saber mantener el registro sin destrozar la lengua.

 

15. El usuario tiene mucha responsabilidad con el buen uso del lenguaje por la difusión exponencial que puede tener un mensaje en las redes sociales.

Como siempre, en mi opinión. Sin embargo el usuario debe percatarse de la repercusión y la situación actual: su mensaje puede terminar, sin exagerar mucho, en cualquier parte. Así que hay que usar un poco la lógica y pensar un poco antes de liarnos a teclear como locos.

 

Solo añadir que fue un placer escuchar a Mario Tascón (director del «Manual del español para Internet, redes sociales y nuevos medios»), Guillermo de Haro (empresario y profesor de economía en la URJC), Txema Valenzuela (responsable de comunicaciones en línea y redes sociales de BBVA), Sindo Lafuente (adjunto a la dirección de El País) y, sobre todo y especialmente, a Xosé Castro (traductor e intérprete, corrector, presentador y asesor del Instituto Cervantes), al que tuve la oportunidad de saludar. También agradecer a Álvaro Peláez por su excelente moderación del debate y el taller y a Judith González Ferrán, encargada del taller que siguió a las charlas.

 

Espero que ocasiones y acontecimientos (que no eventos, como se repitió varias veces in situ) como este se repitan.

 

Anuncios
6

Skype y la interpretación

 

Skype y la interpretación

 

Hace un par de semanas, una profesora mía se puso en contacto conmigo para hablarme de un proyecto de innovación docente en el que participa. Su cometido era el de comprobar la aplicación de las innovaciones en la interpretación y se le ocurrió el uso de «nuevas» tecnologías (ya entenderéis las comillas), enfocado en el ámbito de las videoconferencias. En este caso propuso usar el programa Skype para probar las dos modalidades clásicas: consecutiva y simultánea.

 

Yo, que ya me iréis conociendo, le respondí que sí quería participar en el proyecto y ser una de sus «cobayas». En un principio el berenjenal en el que había metido iba a ser solo de inglés pero tras hablar con ella acabé jugándomela y queriendo probar también en francés.

 

En la consecutiva no fue mal, quizá me pilló bastante fuera de juego con la toma de notas. Y es que, por desgracia, no la podemos dejar tan de lado si no queremos ver cómo se nos desmonta el chiringuito. Hay que practicar regularmente y por supuesto nunca la noche de antes de una interpretación. Lo más destacable desde el punto de vista técnico es que yo eché de menos al ponente. En este caso mi profesora no tenía vídeo y solo me guié por el sonido, pero igualmente se echa de menos al ponente: la libreta y el ponente presentes son un tándem al que te acostumbras y se te hace raro.

 

Sin embargo el problema llegó con la simultánea. Y el problema técnico vino de la mano del propio programa. Debe ser que cuando por ambos extremos del canal se emite sonido, Skype baja drásticamente (por no decir que enmudece) el sonido del otro interlocutor, por lo que es imposible interpretar decentemente. Cuando intentaba interpretar, dejaba de oír el discurso y por mucho que intentase bajar la voz, no había manera de sacar eso adelante. Ya me lo comentó mi profesora: es algo que le pasó a otro compañero que lo intentó antes que yo.

 

Pero bueno, es una experiencia más y algo que hay que tener en cuenta. Ya sabéis lo que os podéis encontrar si os dicen/decidís usar este programa. Yo al menos lo encontré interesante y puedo decir que lo he probado, no será nada nuevo si tengo que enfrentarme a ello profesionalmente.

 

Como anécdota personal, muy grata para mí, resultó que mis interpretaciones del francés salieron bastante mejor que las de inglés. Tanto que mi profesora me preguntó si el francés era mi primera lengua extranjera (cosa que no es). Y, qué queréis que os diga, ¡eso anima a un servidor!

 

1

Control de calidad

 

Control de calidad

 

Después de este parón por problemas técnicos, me gustaría hablaros de algo que se da día a día en el mundo de la traducción, la interpretación… y de la sociedad en general. Dedicaré unas cuantas palabras a la calidad.

 

Sin restringirlo a ningún ámbito, me temo anunciar que la calidad está en pura decadencia. Y es algo que es tan grande que nadie parece percatarse (o quiere percatarse de esta decadencia, en general). En el ámbito más general y mundano, la sombra de las tijeras sobrevuela día sí y día también con esta situación que tenemos. Sin embargo, siempre ha estado esta sombra, pero porque nosotros la hemos puesto ahí. Me refiero, si un señor X puede ahorrarse unos dinerillos, pues lo hará. En una situación esperpéntica y extremista, así pasa siempre. Si puede recortar hasta el punto de no comprometerse o generar pérdidas, lo hará.

 

Otro jugador que tener en cuenta en este partido es el tiempo. La sociedad quiere ir a contrarreloj cuando compite consigo misma, sin ningún rival a batir. El problema viene cuando juntamos ambos conceptos (y otros más, porque nada es tan sencillo como esto) y la indiferencia prevalece por encima de todo. Lo queremos todo ya y, generalmente, de cualquiera manera (dentro de unos mínimos, por supuesto).

 

Salen series y películas y al instante tenemos sus traducciones; los libros se traducen «extraoficialmente», al igual que se subtitula, normalmente por aficionados. Los profesionales se matan y urgen a sus equipos a tener las series del momento en el instante o con tan poquísimo tiempo que la calidad es la primera resentida. Los plazos para tener esas traducciones son cada vez menores. Todo por ser los primeros en algo, sea lo que sea, nos importa que nos bombardeen ojos y oídos con brutalidades lingüísticas que hacen sangrar los globos oculares y tímpanos de un servidor y de cualquier persona decente. Si con que «me entere más o menos de lo que pasa», ya vale. ¿Qué más da que nos hayamos comido matices? ¡Si no sirven para nada! ¿Qué más da que digan «no me tires de la pierna» y hablen como si fuesen extraños androides? Da igual que hablen de una manera antinatural, he visto la serie antes que tú y te chinchas. Esa es nuestra actitud.

 

Señores, si yo quiero hacerme una instalación de aire acondicionado se lo pido a un técnico, no al primo de un amigo de una vecina. Pues lo mismo con las traducciones, a dárselas a un profesional.