En cabina

En cabina

En este último cuatrimestre paso unas doce horas de cabina a la semana (menos de las que a mí me gustaría, a decir verdad) y se me ha ocurrido hablar un poco sobre qué está pasando dentro de esa cabina. Es un mundo aparte, un refugio para los intérpretes (puesto que en cada cabina hay dos intérpretes) y, al menos mientras estudias, te da muchos buenos ratos.

Para empezar, cuando entréis en una cabina es imprescindible saber controlar perfectamente nuestro equipo (el micrófono y el resto de controles de nuestro puesto de interpretación). En cualquier momento, se recomienda (por no decir que estáis obligados) a preguntarle al profesor (en clase) o al técnico (cuando trabajéis) que os explique los botones: los que hay que tocar y los que no.  Una vez sepáis controlar el puesto, hay que colocarse cómodamente y disponer el material necesario (un pequeño glosario o papeles con información necesaria, un pequeño cuaderno y un bolígrafo). No os olvidéis de una botella de agua. Por lo general hay sitio suficiente, pero tener siempre en cuenta que ahí no estáis solamente vosotros, convivís con otro colega que necesita su espacio también.

Quizá, y como he visto que pasa, no está de mal recordar que hay que saber comportarnos en la cabina. Hay que ayudar al compañero si le vemos en un apuro y cuando esté interpretando tenemos que movernos como fantasmas. Claro está, no puedes abandonar la cabina en ningún momento. Los micrófonos captan hasta lo más mínimo y la audiencia solo tiene que escuchar una voz, la del intérprete, nada más.

Queda terminantemente prohibido mascar chicle, jugar con el bolígrafo, arrancar hojas… Como he dicho, no se nos tiene que escuchar mientras no estemos interpretando. Si tenemos que movernos para alcanzar algo de nuestra mochila, pasar página de nuestro cuaderno, escribir algo o beber agua, hay que ser muy cuidadoso y hacer el menor ruido posible. Nuestros teléfonos móviles tienen que estar apagados y si tenemos que echar una mano al compañero, queda terminantemente prohibido susurrarle.

Os sorprenderíais de todo lo que los micrófonos son capaces de captar y cómo se escucha todo al otro lado.

Hay que crear una buena atmósfera para no molestar al compañero y, ante todo, ser un profesional para que el público no se lleve sorpresas «inesperadas».

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s