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Combinación lingüística

 

Combinación lingüística

 

Desde que se entra en el mundo de la traducción y la interpretación, el término «combinación lingüística» traerá quebraderos de cabeza y bombardeará al traductor e intérprete (no el término en sí, sino lo que conlleva). La combinación lingüística es el grupo de lenguas que usa el traductor o intérprete en su vida profesional. La combinación lingüística tiene una clasificación para ordenar las lenguas del profesional, que se denominarán activas (A y B) y pasivas (C).

 

Las lenguas activas se denominan así porque el profesional puede traducir o interpretar en ambas direcciones: directa (de una lengua extranjera a su lengua materna) o inversa (de la materna a una extranjera). Lógicamente es imprescindible tener mínimo A-B o A-A.

 

  • Lengua A: Es la lengua nativa del intérprete, en la que fue educado y en la que siente facilidad para expresarse. En casos de estar en un ambiente bilingüe se incluyen ambas lenguas. Se considera lengua A a la lengua en la que el intérprete puede trabajar en ambas direcciones con cualquiera de sus otras lenguas y en todas las modalidades de la interpretación.
    También se considera lengua A la lengua que el intérprete maneje a la perfección, con un nivel de un hablante nativo. Asimismo, tiene que saber usarla en ambas direcciones y en todas las modalidades.

    Todo profesional tiene que tener mínimo una lengua A, pero puede tener varias.

 

  • Lengua B: Lengua activa que adquiere el profesional tras un largo periodo de estudio en profundidad (estancias en países de esa lengua incluidas). Su nivel es totalmente fluido. Tras muchos años de práctica adquieren un nivel satisfactorio para su uso en discursos técnicos en las que el estilo no es tan importante como la expresión y el estilo.

Se considera lengua B aquella en la que el intérprete puede trabajar en ambas direcciones pero no necesariamente en todas las modalidades de interpretación (siempre teniendo en cuenta el nivel y lo comentado ya antes).

 

El dominio de las lenguas pasivas es mucho menor que el de las lenguas activas. Generalmente un traductor o un intérprete puede tener varias lenguas C.

  • Lengua C: Se consideran lenguas pasivas aquellas que el intérprete comprende perfectamente y trabaja desde ella hacia la lengua nativa, sin importar las modalidades de interpretación que sea capaz de hacer.


Por si a alguien aún no le ha quedado muy claro cómo funcionaría esto, para muestra un botón:

 

Lenguas del intérprete 1:

Inglés (a), chino mandarín (b), finés (c), griego (c)
Este profesional podrá interpretar del chino, del finés y del griego al inglés; también podrá del chino al inglés.

 

Lenguas del intérprete 2:

Español (a), catalán (a), francés (b), coreano (b), ruso (c)
Aquí el intérprete podrá trabajar desde cualquiera de sus lenguas al español, catalán y, quizá, al francés y al coreano.

 

Sin embargo hay que tener en cuenta que esto no se fija y queda estático en el tiempo. Con el estudio y la práctica, el intérprete y el traductor pueden cambiar y subir de categoría (o bajar) sus lenguas de trabajo. Una C puede pasar a ser B y esta puede llegar a ser A.

 

Es fundamental que conozcamos los criterios de clasificación para tener en condiciones nuestra combinación lingüística. Para conocer los criterios podemos visitar la página de la AIIC (Asociación de Intérpretes de Conferencias) o páginas similares.

 

Así que ánimo y a por los idiomas 🙂

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La apariencia cuenta, y mucho

La apariencia cuenta

 

Como os comenté en la anterior entrada sobre la interpretación susurrada, para la III Semana Cultural Traducción e Interpretación de la Universidad Complutense de Madrid, tuvimos que grabar unos vídeos para mostrar cómo se hacen los diferentes tipos de interpretaciones. Se hizo cierto hincapié en que todo sería una simulación de interpretaciones reales, con todo lo que eso conlleva.

 

Pues el día de la grabación me encontré con un tema un tanto peliagudo en el que no caí hasta entonces: la apariencia. Especialmente en el tema de la ropa. Hay que ir vestido de manera formal. Como les pasará a muchos chicos, a mí no es que me sobre la ropa arreglada precisamente. Y como un plus en mi contra, mi cantidad de ropa formal es bastante escasa. Algo de ropa que guardo para bodas y estos acontecimientos. A mí me gusta más algo que se note que voy más arreglado de lo normal pero manteniendo un toque joven y algo informal. No sé si es casual la forma de llamarlo, o si no introducid el anglicismo que corresponda. El caso es que me decidí por unos pantalones grises de tela similar a la pana, unos zapatos negros (con cierto aspecto de playera, es muy rara la ropa que compro, parece ser) y para la parte superior decidí usar una camiseta bajo un cárdigan negro. Para dar algo de «alegría» a la ropa, quise que la camiseta fuese blanca. Pero me encontré con camisetas blancas con adornos muy llamativas, adornos que sobresalían y eran visibles. A lo que quiero llegar con todo esto es que esa camiseta era ropa que no me hubiese servido para una interpretación real. Así que animo a todos los estudiantes que tengan un conjunto reservado para estas ocasiones: ropa que sea formal y discreta.

 

Un intérprete, y especialmente si es de consecutiva, tiene que centrar únicamente la atención del público en su discurso. No tiene que desviar la atención hacia esos pantalones verde pistacho del intérprete de alemán o a faldita de bordados y encaje de la de francés. Retomaré lo que un día nos dijo en clase mi profesor de japonés sobre la vestimenta de los nipones: básicamente se mueven en tonalidades blanco-gris-negro, dando paso en reservadas ocasiones a azules. Unos colores suaves a la vista (claros u oscuros, daría lo mismo) son, en mi opinión, la clave para ir bien vestidos.

 

Del calzado hay poco que hablar. Los chicos lo tenemos fácil: el simple zapato o, como en mi caso, algo que «simule un zapato» (acabaré subiendo una foto para que veáis a lo que me refiero). Para las chicas hay más variedad: zapato plano, de tacón (siempre bajo y los de aguja o las botas quedan totalmente prohibidas), unas manoletinas/bailarinas… Con lo que más cómodos nos sintamos.

 

Para el peinado, obviamente, no podemos ir con los pelos de recién levantado. Un buen recogido es una alternativa rápida para las chicas y para los chicos siempre funciona un poco de gomina (en el caso de pelo corto, da igual chico o chica). Yo por mi parte optaría por algo de laca, y que se fije bien, con la frente despejada del flequillo.

 

En cuanto a la cara, el maquillaje estará presente (indudablemente en ellas y, ocasionalmente y en forma de base, en ellos) para darnos un buen aspecto. Con esto no quiero decir que haya que ir obligatoriamente maquillados, sino que hay que ir con la cara aseada, sin mal aspecto. Que nos hayamos podido parar ante el espejo antes de salir de casa. Aquí hay que recordar el dormir bien la noche anterior. Y ya, más centrado en los chico, hablaré del vello facial. Por mi parte, yo soy anti vello facial así que voy completamente afeitado. Sin embargo, yo recomendaría a aquellos que les gusta y lo llevan día a día que se lo arreglasen. Arreglarlo en el sentido de perfilarlo bien y quizá recortarlo. Que se vea que se han parado y se han arreglado la barba, perilla o el bigote para lucirlo bien.

 

En definitiva, que se nos vea que nos preocupamos de lucir bien ante un momento importante como puede ser una interpretación o la reunión con un cliente para hablar de una traducción. Claro que no discrimino a los traductores. La buena apariencia es nuestra primera imagen, una imagen fundamental para que se animen a llamarnos de nuevo cuando necesiten otro servicio de traducción o interpretación.

 

PD: Al final me tomé demasiado en serio lo de arreglarme. En las grabaciones solo se me ve de pecho para arriba… es lo que tiene no haber caído en que era una susurrada. También resulté ser el único que se acabó arreglando para la ocasión.