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Toma de notas III: los principios

Los principios de la toma de notas

Consultar la «serie» de entradas de la toma de notas: Toma de notas (I), Toma de notas (II).

En esta entrega hablaré sobre los principios básicos para la toma de notas. Todo está sacado de la obra La prise de notes en interprétation consécutive de Jean-François Rozan.

Antes de nada me gustaría dejar claro que todos estos principios son indicaciones en realidad. Es cierto que la mayoría de los intérpretes se basan en estos principios para tomar sus notas, pero quiero aclarar que no es una obligación (o no debería serlo). Si tú descubres un método que te ayude mejor que este, eres libre de tomarlo. Las notas son exclusivamente tuyas y si tú las entiendes, sigan unos principios u otros (de forma, estructura, etc.), son totalmente válidas.

Vayamos, pues, a lo que nos cuenta nuestro (a partir de ahora) amigo Rozan:

Primer principio: la transposición de ideas

En el mundo de la traducción y la interpretación, la batalla contra la palabra es constante. Me refiero a que tenemos que luchar para despegarnos de la palabra para abrazarnos al sentido. Y más que nunca, este principio tiene que ser primordial en interpretación. Supongamos que nuestro discurso tenemos esta frase: «We should try to live up to…». Sería absurdo que anotásemos la palabra live (o vivir). Esto nos lo pondría demasiado fácil para incurrir en un contrasentido. Hay que alejarnos de las palabras, ir al sentido. Lo mejor sería igualar, a la altura o colmar (las expectativas), porque así sí plasmamos la idea en el papel y reducirá considerablemente una futura malinterpretación de la idea. Podríamos simplificarlo un poco más, pero para empezar esto será un buen comienzo. También sería recomendable que la nota esté escrita en la lengua hacia la que se interpreta, pero no es algo obligatorio.

Para cumplir con este principio es básico estar concentrado en localizar el núcleo de la idea y buscar una forma simple, directa y reconocible de transponer la idea en papel.

Segundo principio: las abreviaciones

Como ya dije en entregas anteriores, la manía de los primerizos es escribirlo todo. Pero pronto veréis que si no queréis que la producción os desborde, tarde o temprano tendréis que abreviar. En mi opinión, una palabra larga es aquella que tiene más de 4 o 5 letras, y las palabras largas deben abreviarse.

Pongamos de ejemplo la palabra producción. Una forma rápida de abreviarla sería prod, ¿no? Pero, ¿qué sucede si nos topamos con producir, productor o producido? Todas, siguiendo mis palabras  se abreviarían prod, ¿verdad? Pues os voy a enseñar el truco «definitivo» (y para mí extremadamente útil) de las voladas finales. Para muestra, unos botones:

Producción — prodon

Producir — prodir

Productor — prodor

Producido —proddo

Repito de nuevo que el método puede ser el que queráis, estas son meras directrices. Quedaros con el mecanismo: si no tenemos tiempo, escribid las primeras y las últimas letras de la palabra en lugar del mayor número de letras del principio.

En el caso de verbos, concretamente para indicar el tiempo verbal, lo más sencillo es valernos de flechas. Si queremos decir hablo, con un simple hab bastaría (o habar si queda más claro). Para indicar el pasado (cualquiera, puesto que no nos pondremos a especificar el tiempo perfecto que es) bastará con escribir una flecha hacia atrás/izquierda (<-) debajo de la raíz (hab/habar); mientras que para indicar el futuro, con una flecha hacia delante/derecha (->) nos bastará. Quedaría algo así:

hab        hab        hab

<—                        —>

Tercer principio: los conectores

Los conectores son lo que vertebran cualquier discurso y lo que marcan la sucesión de ideas. Es a la vez lo más importante y lo más difícil de anotar. Los podemos clasificar (y abreviar) en:

Adicción: además, también, así como… / besides, furthermore… (and, +, y)

Oposición: sino, por el contrario, pero, sin embargo… / but, however… (but, xo, pero, yet)

Concesión: aunque, a pesar de que, si bien… / despite, though… (tho, AQ, aunq)

Condición/suposición: si, si bien, siempre que… / if, as long as… (si, if)

Finalidad: para, de manera que, a fin de… / so as, in order to, aim at… (xa, fin, 4, for)

Causa: ya que, debido a que, a causa de… / because, as, due to… (xq, pq, cos)

Referencia: en lo que concierne/se refiere a… / as regards, in relation to… (Re/)

Consecuencia: por lo tanto, así, de tal manera… / so, therefore… (so, ->)

Conclusión: en conclusión, finalmente… / to sum up, lastly, last… (fin, end)

Cuarto principio: la negación

Para marcar la negación, lo más sencillo que hay es simplemente tachar (una línea solamente, lo que taches tiene que ser legible) la palabra/símbolo en cuestión. Si usamos anun como anunciar, para abreviar «No hay ningún anuncio» solo basta anun (que también se podría interpretar como «No se ha anunciado nada», que tiene el mismo sentido y hemos sacado 5 palabras con un solo símbolo). También es posible escribir no delante de lo que se quiere negar, queda más claro y es una palabra corta.

Quinto principio: el énfasis

Para enfatizar podemos subrayar las palabras que tengan dicho énfasis en el discurso. Si el énfasis es mayor de lo habitual (extremadamente difícil, harto fácil, interesantísimo) podemos subrayar la palabra dos veces:

séc — seguro

séc — muy seguro

séc — segurísimo (imaginaos que está dos veces, WordPress no tiene  doble subrayado, creo)

Sexto principio: la verticalidad

Los principios de verticalidad y el posicionamiento (próximo principio) son los que realmente vertebran este tipo de toma de notas. Es esencial para la claridad (a simple vista) de la notas la verticalidad. La verticalidad consiste en tomar notas de abajo a arriba en lugar de izquierda a derecha. Esto nos permite agrupar ideas lógicamente y nos ayuda en la síntesis del discurso; también nos permite eliminar ciertos elementos que no son necesarios al estructurar así la toma de notas.

Séptimo principio: el posicionamiento

También podemos llamarlo estructura. Para facilitar la compresión de la nota tenemos que crear una estructura. La que yo os propongo es la siguiente: dividiremos (mentalmente) la hoja en 4 columnas. En la primera de ellas, a la izquierda, únicamente escribiremos los nexos del discurso. Podemos separar (si queréis darle más claridad) la primera y la segunda columna. En esta segunda irán únicamente los sujetos de las oraciones. La tercera columna se reserva para los verbos, mientras que la cuarta y última se reserva para el resto del predicado (con lo cual tendremos que usar la verticalidad muy a menudo).

Además, esta estructura tiene que ser escalonada. Hay que dejar las dos primeras columnas como el primer escalón, la tercera columna sería el segundo escalón y la cuarta columna sería el tercer escalón.

Tendría que quedar algo así:

nexo     |             sujeto

|                                             verbo

|                                                                            predicado

|                                                                            predicado

Y cuando nuestra oración haya terminado, podemos trazar una línea horizontal por todo el ancho del cuaderno para marcar visiblemente el final de oración.

Siguiendo estos principios podréis conseguir una toma de notas más organizada, que es la clave para entender el caos frenético de anotaciones que tendremos en nuestras páginas. Ante todo tenéis que quedaros con estas dos palabras: claridad, comodidad y organización.

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