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Números locos

Los números, esas figuras tan abstractas y a la vez tan concretas traerán siempre de cabeza al intérprete. También al traductor, pero como ya sabemos este último profesional tiene más tiempo para realizar los cambios necesarios cuando trasladamos las cifras de un idioma a otro. Para el que no lo sepa, las cifras van a ser otro horrible enemigo del intérprete, pero como siempre, el intérprete tiene que superar con rapidez, dignidad y certeza todos estos obstáculos que se interponen en su camino.

Por mucho que se empeñen los perezosos o los ignorantes (también hay despistados, todo hay que decirlo) que alguna vez han traducido noticias, especialmente de economía y finanzas estos años, en que la voz inglesa billion y la voz francesa milliard  son «billón» y «millardo» respectivamente, tenemos que evitar estos errores tan inconscientes y tan garrafales.

Porque seamos serios, en la interpretación tiene que salir todo bien. Y aunque no hayas metido la pata gramaticalmente, quizá de sentido sí y no te estés dando cuenta. Es totalmente normal, pero hay que tener muy claro estos cambios.

1 billion = mil millones

1 milliard = mil millones

Tan sencillo y desquiciante como eso. La parte desquiciante llega cuando te encuentras en el discurso con 1,2 milliards y tienes que responder automáticamente «mil doscientos millones». En realidad existe un equivalente directo con estos dos primeros términos problemáticos, que es el español millardo. Sin embargo, me atrevo a decir con seguridad que os suena fatal al oído y que probablemente no habíais oído hablar de ello. En cuanto a gramática y sentido estaría bien, pero nos fallaría la compresión de nuestro público. Estarán en la misma situación que vosotros. Y si hay que luchar por algo, es por el sentido.

Las cifras bailarán con una temida facilidad en vuestra cabeza, especialmente en la interpretación simultánea. Por eso es vital  que nuestra velocidad de “cambio” sea altísima. Especialmente tenemos que adquirir rapidez en la fórmula de las fechas, que no suelen faltar a la cita de los discursos. Ya sabéis que en inglés tienen su fórmula específica y el francés de Francia usa el sistema vigesimal, lo que nos obliga a prepararnos.

La solución a todos estos problemas no tiene otro nombre que no sea «práctica». Y practicar y practicar y practicar. La solución que nos daba nuestra profesora de simultánea de francés eran unas prácticas con varios números para hacernos al cambio rápido del sistema francés: durante casi un mes estuvimos todas las clases con un ejercicio de ese tipo durante 15 minutos. Por mi parte, he de decir que mejoró considerablemente mi capacidad (y velocidad) de comprensión de las cifras en francés. Confesaré también que hacía un poco de «trampa»: anotaba los números según los escuchaba para que la conversión fuese más sencilla para mí: al leer los números escritos me salía el español por defecto. Con esto quizá practicaba la comprensión del francés, pero con ello creaba una dependencia al papel: tendría que llevar papel y bolígrafo para asegurarme la «traducción» de estas cifras. No siempre podré tener la oportunidad o el asiento para utilizar mi método al que tanto me acostumbré.

Con esto no quiero desanimar a nadie: con suerte, las cifras que suelen darse en un discurso no son del estilo (a ver quien lo dice sin pararse a pensarlo demasiado) 1 548 250 024 😉

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Toma de notas III: los principios

Los principios de la toma de notas

Consultar la «serie» de entradas de la toma de notas: Toma de notas (I), Toma de notas (II).

En esta entrega hablaré sobre los principios básicos para la toma de notas. Todo está sacado de la obra La prise de notes en interprétation consécutive de Jean-François Rozan.

Antes de nada me gustaría dejar claro que todos estos principios son indicaciones en realidad. Es cierto que la mayoría de los intérpretes se basan en estos principios para tomar sus notas, pero quiero aclarar que no es una obligación (o no debería serlo). Si tú descubres un método que te ayude mejor que este, eres libre de tomarlo. Las notas son exclusivamente tuyas y si tú las entiendes, sigan unos principios u otros (de forma, estructura, etc.), son totalmente válidas.

Vayamos, pues, a lo que nos cuenta nuestro (a partir de ahora) amigo Rozan:

Primer principio: la transposición de ideas

En el mundo de la traducción y la interpretación, la batalla contra la palabra es constante. Me refiero a que tenemos que luchar para despegarnos de la palabra para abrazarnos al sentido. Y más que nunca, este principio tiene que ser primordial en interpretación. Supongamos que nuestro discurso tenemos esta frase: «We should try to live up to…». Sería absurdo que anotásemos la palabra live (o vivir). Esto nos lo pondría demasiado fácil para incurrir en un contrasentido. Hay que alejarnos de las palabras, ir al sentido. Lo mejor sería igualar, a la altura o colmar (las expectativas), porque así sí plasmamos la idea en el papel y reducirá considerablemente una futura malinterpretación de la idea. Podríamos simplificarlo un poco más, pero para empezar esto será un buen comienzo. También sería recomendable que la nota esté escrita en la lengua hacia la que se interpreta, pero no es algo obligatorio.

Para cumplir con este principio es básico estar concentrado en localizar el núcleo de la idea y buscar una forma simple, directa y reconocible de transponer la idea en papel.

Segundo principio: las abreviaciones

Como ya dije en entregas anteriores, la manía de los primerizos es escribirlo todo. Pero pronto veréis que si no queréis que la producción os desborde, tarde o temprano tendréis que abreviar. En mi opinión, una palabra larga es aquella que tiene más de 4 o 5 letras, y las palabras largas deben abreviarse.

Pongamos de ejemplo la palabra producción. Una forma rápida de abreviarla sería prod, ¿no? Pero, ¿qué sucede si nos topamos con producir, productor o producido? Todas, siguiendo mis palabras  se abreviarían prod, ¿verdad? Pues os voy a enseñar el truco «definitivo» (y para mí extremadamente útil) de las voladas finales. Para muestra, unos botones:

Producción — prodon

Producir — prodir

Productor — prodor

Producido —proddo

Repito de nuevo que el método puede ser el que queráis, estas son meras directrices. Quedaros con el mecanismo: si no tenemos tiempo, escribid las primeras y las últimas letras de la palabra en lugar del mayor número de letras del principio.

En el caso de verbos, concretamente para indicar el tiempo verbal, lo más sencillo es valernos de flechas. Si queremos decir hablo, con un simple hab bastaría (o habar si queda más claro). Para indicar el pasado (cualquiera, puesto que no nos pondremos a especificar el tiempo perfecto que es) bastará con escribir una flecha hacia atrás/izquierda (<-) debajo de la raíz (hab/habar); mientras que para indicar el futuro, con una flecha hacia delante/derecha (->) nos bastará. Quedaría algo así:

hab        hab        hab

<—                        —>

Tercer principio: los conectores

Los conectores son lo que vertebran cualquier discurso y lo que marcan la sucesión de ideas. Es a la vez lo más importante y lo más difícil de anotar. Los podemos clasificar (y abreviar) en:

Adicción: además, también, así como… / besides, furthermore… (and, +, y)

Oposición: sino, por el contrario, pero, sin embargo… / but, however… (but, xo, pero, yet)

Concesión: aunque, a pesar de que, si bien… / despite, though… (tho, AQ, aunq)

Condición/suposición: si, si bien, siempre que… / if, as long as… (si, if)

Finalidad: para, de manera que, a fin de… / so as, in order to, aim at… (xa, fin, 4, for)

Causa: ya que, debido a que, a causa de… / because, as, due to… (xq, pq, cos)

Referencia: en lo que concierne/se refiere a… / as regards, in relation to… (Re/)

Consecuencia: por lo tanto, así, de tal manera… / so, therefore… (so, ->)

Conclusión: en conclusión, finalmente… / to sum up, lastly, last… (fin, end)

Cuarto principio: la negación

Para marcar la negación, lo más sencillo que hay es simplemente tachar (una línea solamente, lo que taches tiene que ser legible) la palabra/símbolo en cuestión. Si usamos anun como anunciar, para abreviar «No hay ningún anuncio» solo basta anun (que también se podría interpretar como «No se ha anunciado nada», que tiene el mismo sentido y hemos sacado 5 palabras con un solo símbolo). También es posible escribir no delante de lo que se quiere negar, queda más claro y es una palabra corta.

Quinto principio: el énfasis

Para enfatizar podemos subrayar las palabras que tengan dicho énfasis en el discurso. Si el énfasis es mayor de lo habitual (extremadamente difícil, harto fácil, interesantísimo) podemos subrayar la palabra dos veces:

séc — seguro

séc — muy seguro

séc — segurísimo (imaginaos que está dos veces, WordPress no tiene  doble subrayado, creo)

Sexto principio: la verticalidad

Los principios de verticalidad y el posicionamiento (próximo principio) son los que realmente vertebran este tipo de toma de notas. Es esencial para la claridad (a simple vista) de la notas la verticalidad. La verticalidad consiste en tomar notas de abajo a arriba en lugar de izquierda a derecha. Esto nos permite agrupar ideas lógicamente y nos ayuda en la síntesis del discurso; también nos permite eliminar ciertos elementos que no son necesarios al estructurar así la toma de notas.

Séptimo principio: el posicionamiento

También podemos llamarlo estructura. Para facilitar la compresión de la nota tenemos que crear una estructura. La que yo os propongo es la siguiente: dividiremos (mentalmente) la hoja en 4 columnas. En la primera de ellas, a la izquierda, únicamente escribiremos los nexos del discurso. Podemos separar (si queréis darle más claridad) la primera y la segunda columna. En esta segunda irán únicamente los sujetos de las oraciones. La tercera columna se reserva para los verbos, mientras que la cuarta y última se reserva para el resto del predicado (con lo cual tendremos que usar la verticalidad muy a menudo).

Además, esta estructura tiene que ser escalonada. Hay que dejar las dos primeras columnas como el primer escalón, la tercera columna sería el segundo escalón y la cuarta columna sería el tercer escalón.

Tendría que quedar algo así:

nexo     |             sujeto

|                                             verbo

|                                                                            predicado

|                                                                            predicado

Y cuando nuestra oración haya terminado, podemos trazar una línea horizontal por todo el ancho del cuaderno para marcar visiblemente el final de oración.

Siguiendo estos principios podréis conseguir una toma de notas más organizada, que es la clave para entender el caos frenético de anotaciones que tendremos en nuestras páginas. Ante todo tenéis que quedaros con estas dos palabras: claridad, comodidad y organización.

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III Semana Cultural

III Semana Cultural TeI

 

Perdón por haberme ausentado durante demasiado tiempo, pero este mes de abril ha sido todo un caos de mil y una cosas que hacer, y el poco tiempo que tenía me apetecía no hacer nada (sí, ese estado de desgana que todo estudiante vive bastante a menudo). Pero estoy con las pilas cargadas para levantar y terminar mayo por todo lo alto.

Pues los pasados días 25, 26 y 27 de abril se celebró la III Semana Cultural CES Felipe II sobre Traducción e Interpretación. De verdad agradezco a todos mis profesores por organizar algo así, porque informarse siempre viene bien. Especialmente sobre temas relacionados con nuestra carrera que en los planes de estudios no se tocan mucho o directamente no se tocan.

El día 25 se consagró a la interpretación, concretamente a la interpretación telefónica. Recibimos a Sandra Jiménez y Santiago Cabetas, antiguos estudiantes de la casa y jefes (imagino) de Interpret Solutions. He de admitir que esta modalidad de interpretación era bastante desconocida en general. No obstante la encuentro bastante atractiva, quizá influya las condiciones y forma de trabajo que tienen en Interpret Solutions. No sé cómo se organizarán en otras agencias/ empresas de este tipo. Quedó bastante claro que, una vez más, debemos avanzar con este tipo de servicios. Por ahora comentaré que lo más destacable es la capacidad del intérprete para adaptarse a la situación (la cual desconoce hasta que interpreta) y el protocolo que hay que seguir sí o sí.

La tarde fue el espacio para los aún alumnos. Y ese fue nuestro turno. Lo primero fue la proyección del documental Die Flüsterer/La voix des autres/ The Whisperers/ La voz escondida (título este último una traducción excelentísima de mis compañeros). Me tocó hacer la presentación (¡a pesar de no haberlo visto con anterioridad!). Es un documental dedicado a la interpretación en la que se muestra la experiencia de seis intérpretes: desde una estudiante en Génova y sus exámenes hasta una antigua intérprete de los juicios de Nuremberg con unos métodos peculiares para no dejar en ridículo a la pobre delegación japonesa, entre otros. También tenemos a un intérprete de la cancillería alemana. En general, enseña un poco la vida de estos profesionales, sus altos y bajos, su día a día.

Y expusimos los vídeos que el grupo de interpretación estuvimos preparando. La verdad que el montaje me quitó el sueño y todo lo que no era el sueño, pero mereció la pena al ver que todo el mundo disfrutaba y nos felicitaba por el trabajo, especialmente un profesor al que, después de convencer de que se grabase interpretando (fetiche que todos los alumnos tenemos después de oírles corregir tus errores y pensar «a saber cómo lo haces tú, guapito»), vio cómo se hacía un «remix» muy amoroso de su interpretación (soy muy, muy malo, lo sé).

El día 26 se dedicó a la traducción audiovisual en el marco de los videojuegos. Gracias a Sonia Dávila, traductora autónoma que ha trabajado para varias compañías de videojuegos. Nos estuvo contando cómo es el proceso de traducción de los videojuegos (el traductor puede formar parte o no de la plantilla de la empresa, puede o no ser tester de los juegos…). También nos enseñó errores típicos y, principalmente, enfocó su charla a resolver las dudas del numeroso público asistente. También nos visitó Jorge Díaz Cintas, traductor audiovisual. Gran parte de su exposición la centró en resolver las dudas, pero también se enfocó en el especial cuidado que hay que tener en ese olvidado mundo de la audiodescripción y la subtitulación para sordos. Nos explicó algunas cosas interesantes, como que algunos audiodescriptores trabajan con personas ciegas, o que el público de este tipo de subtitulación generalmente exige que se le describa todo y que mandemos al carajo las normas de subtitulación.

Por la tarde, se habló del proceso de subtitulación del documental La voz escondida, y de cómo se organizaron los compañeros del grupo de traducción audiovisual para repartirse este gran proyecto de subtitulación de alemán, francés e inglés al español. Además, se proyectó un gran corto (trabajo para una asignatura de clase) de unos compañeros, Memorias de un calendario, en el que hicieron un trabajo de subtitulación excelente (de francés a alemán, por ejemplo, entre otras combinaciones extrañas y terroríficas).

Y se proyectaron los vídeos para un concurso audiovisual, al que mi compañera Marta Moreno y yo presentamos uno. Finalmente quedamos los segundos, pero no nos importó porque los profesores y jueces alabaron nuestra creatividad y enfoque. Quizá, y si Marta me deja, os lo pueda colgar por aquí.

El día 27 hubo fiesta y comilona, acompañada de juegos y cantes que se dieron todos, sin distinciones de ninguna clase. Una fiesta inolvidable, según dicen. Yo tuve que perdérmela porque me llamaron de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Como veis hay un montón de cosas que contaros. Os iré poniendo al día.