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Entrecomillados

El buen uso de las comillas en español

Pasa muchas veces y todos lo vemos, nos creemos capaces de escribir y hablar perfectamente en nuestra lengua materna, cuando está claro que no lo hacemos. El ser nativo no nos proporciona automáticamente los conocimientos para el uso correcto.

Sin embargo, lo peor de todo (en cualquier ámbito) es que si no sabemos ver que tenemos un problema difícilmente podremos subsanarlo. Y aquí me gustaría hablar de un “error” del que poca gente se percata (y en estas líneas lo he cometido), ¿cómo usar correctamente las comillas en español?

En efecto, amigos, se acepta (generalmente) el uso de las comillas como las que he usado, las que conocemos todos, las comillas inglesas. No obstante, en español se usan tres tipos de comillas, que tienen un uso especial. Aquí lo explico:

Comillas latinas, españolas o angulas (« »)

Estas comillas son las que deberíamos usar en primer lugar. Las podéis sacar si pulsáis Alt seguida de la combinación 174 para las de apertura («) y Alt + 175 para las de cierre (»). Un apunte, y bastante importante, es que la combinación de números debe ser del teclado numérico OBLIGATORIAMENTE (el teclado de número de la derecha del todo; los portátiles pueden o no tenerlo). Si usáis la fila de números de encima de las letras, Word (o el procesador de texto) probablemente os hará alguna de las suyas.

«Si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas».

Rabindranath Tagore.

Comillas inglesas (“ “)

Las conocidas comillas que como indica su nombre son las más utilizadas en inglés y las más extendidas. Su uso debería limitarse al que rige en español. Quizá sea un poco rígido en este sentido, pero creo que las singularidades de una lengua la enriquecen mucho más y tampoco supone un trauma adaptarse a una pequeña norma como es la de las comillas. Por lo tanto, su uso debe ser el siguiente: entrecomillar algo dentro de algo entrecomillado (por las comillas latinas). Para muestra, un botón:

«Lope de Vega dijo: “Forzoso es hablarle al vulgo en necio para darle gusto”».

Comillas simples (‘ ‘)

 

Estas son menos conocidas, pero imagino que sabréis su uso. Sirve para entrecomillar algo dentro de algo entrecomillado dentro de algo entrecomillado. Esto no es Comillaception pequeño juego de palabras con la película Inception y sin gracia, pero creo que es más sencillo verlo con otro ejemplo:

«Y Antonia, escondida en la despensa, oyó decir a Julián: “Verás qué ‘sorpresita’ le espera a Miguel, ¡no se la esperará!”».

Consideraciones

Para un conocimiento extenso, os recomiendo leer el apartado del Diccionario Panhispánico de Dudas para conocer bien sus usos y las pequeñas (y a veces odiosas) excepciones, especialmente si el texto lo escribimos a mano o a ordenador.

Lo más destacable es que en textos a ordenador se eliminen las comillas y se use el sangrado para las citas:

La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espíritu.

Miguel de Unamuno.

Se usan también para marcar, en textos escritos a mano, palabras o expresiones vulgares, de otra lengua, para la ironía o para darle un carácter especial a dicha palabra. Por otro lado, en textos a ordenador, se prefiere el uso de la cursiva si el texto está en redonda y redonda si el texto está en cursiva:

Estudió marketing en Estados Unidos / Estudió marketing en Estados Unidos.

Los signos de puntuación correspondientes se escriben fuera de la cita. Sin embargo hay que tener siempre presente que la cita es un texto independiente por decirlo de algún modo, por lo que si nuestra cita es una pregunta y es final de oración, el punto tiene que ponerse, sin importar que haya una interrogación final:

«¿Te ha dicho que te vayas?».

«¡No puedo creerlo!», dijo Emilia.

Una vez más, os recomiendo visitar la entrada del DPD sobre las comillas aquí para que aprendáis los usos correctos de las comillas.

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Control de calidad

 

Control de calidad

 

Después de este parón por problemas técnicos, me gustaría hablaros de algo que se da día a día en el mundo de la traducción, la interpretación… y de la sociedad en general. Dedicaré unas cuantas palabras a la calidad.

 

Sin restringirlo a ningún ámbito, me temo anunciar que la calidad está en pura decadencia. Y es algo que es tan grande que nadie parece percatarse (o quiere percatarse de esta decadencia, en general). En el ámbito más general y mundano, la sombra de las tijeras sobrevuela día sí y día también con esta situación que tenemos. Sin embargo, siempre ha estado esta sombra, pero porque nosotros la hemos puesto ahí. Me refiero, si un señor X puede ahorrarse unos dinerillos, pues lo hará. En una situación esperpéntica y extremista, así pasa siempre. Si puede recortar hasta el punto de no comprometerse o generar pérdidas, lo hará.

 

Otro jugador que tener en cuenta en este partido es el tiempo. La sociedad quiere ir a contrarreloj cuando compite consigo misma, sin ningún rival a batir. El problema viene cuando juntamos ambos conceptos (y otros más, porque nada es tan sencillo como esto) y la indiferencia prevalece por encima de todo. Lo queremos todo ya y, generalmente, de cualquiera manera (dentro de unos mínimos, por supuesto).

 

Salen series y películas y al instante tenemos sus traducciones; los libros se traducen «extraoficialmente», al igual que se subtitula, normalmente por aficionados. Los profesionales se matan y urgen a sus equipos a tener las series del momento en el instante o con tan poquísimo tiempo que la calidad es la primera resentida. Los plazos para tener esas traducciones son cada vez menores. Todo por ser los primeros en algo, sea lo que sea, nos importa que nos bombardeen ojos y oídos con brutalidades lingüísticas que hacen sangrar los globos oculares y tímpanos de un servidor y de cualquier persona decente. Si con que «me entere más o menos de lo que pasa», ya vale. ¿Qué más da que nos hayamos comido matices? ¡Si no sirven para nada! ¿Qué más da que digan «no me tires de la pierna» y hablen como si fuesen extraños androides? Da igual que hablen de una manera antinatural, he visto la serie antes que tú y te chinchas. Esa es nuestra actitud.

 

Señores, si yo quiero hacerme una instalación de aire acondicionado se lo pido a un técnico, no al primo de un amigo de una vecina. Pues lo mismo con las traducciones, a dárselas a un profesional.

 

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La importancia de escribir bien

 

La importancia de escribir bien

 

Gracias a la aparición y posterior popularización de internet, la información se comparte al momento. En este gran campo cibernético en el que pasamos horas y al que recurrimos al momento, todos podemos ser parte de este campo: creando información, dando nuestra opinión… No entraré en el debate de la dudosa veracidad de los contenidos de internet, sino en el de la buena escritura.

 

Estamos detrás de la pantalla de un ordenador: no nos oímos, no nos conocemos. Esa crucial primera impresión se la llevarán por la forma en la que escribamos. Es la única manera de que la gente intuya como somos, de la forma que lo haría al oírnos hablar si estuviésemos en persona o por el teléfono. De ahí que sea de vital importancia la forma en la que escribimos.

 

Hay que tener en cuenta también otra cosa llamada el registro. No hablamos igual con amigos tomándonos unas cañas que con un profesor en una tutoría o con tu jefe en el trabajo. Las situaciones tienen diferentes registros, al igual que lo hay en internet: igual no escribes en las redes sociales que en este blog, o escribes tu currículum o echas una solicitud para una beca.

 

El problema viene, y me meto en berenjenales sociológicos, cuando el registro y sus límites (tanto oral como por escrito) se desvanecen. El problema es tanto por tener un registro demasiado alto para la situación como demasiado bajo. Y el problema se acentúa en internet. No creo que esa afirmación rotunda de «ahora la gente escribe muchísimo peor» sea tan cierta como la de «es que ahora el mundo está más loco y se matan por todos lados». La diferencia con ese antes es que ahora estamos al tanto de lo que ocurre en China al instante al igual que ahora la información nos llega desde todas partes del mundo y desde el ordenador de cualquiera. Como pasa con todo lo relacionado con la psicología, la sociología y demás «–logías»: hay muchas cosas que intervienen en el proceso. Aparte tenemos el medio que rodea al individuo, sus hábitos (influidos por el medio), la educación, etc. Por eso el berenjenal.

 

Sin embargo, llegamos al problema de la indiferencia: a la gente (siento la generalización) le importa un pepino escribir «haber» en lugar de «a ver», «your» en lugar de «you’re», «y a pas de problèmes» en lugar de «il n’y a pas de problèmes». Y el problema viene después para, como he dicho con la proliferación del uso de internet, llega la hora de escribir un currículo o una solicitud de empleo en línea. Llegó el caso en que un amigo mío, mientras le ayudaba para rellenar una de estas solicitudes, quedó gratamente sorprendido por cómo le escribí un pequeño campo (cada vez más habitual) para exponer tus aptitudes y lo que puedes aportar a la empresa. Sinceramente no considere más florido o más rimbombante aquel escrito que las líneas que os dejo aquí. Únicamente puse el registro apropiado a la situación, cosa que se nos escapa a muchos de cuando en cuando.

 

No, no da igual escribir mal, ni «dejarnos las tildes porque no valen, si se entiende igual». No se entiende igual y están ahí por algo. No destrocemos un precioso lenguaje (sea cual sea) por la pereza y la indiferencia. Se tiene que hacer algo para que la mentalidad (desgraciadamente muy común y extendida en España) de que aprender es una mierda y nos reímos del que sabe; de que hay que avergonzarnos por saber todo lo que sabemos; de que hay que ser «idiota» para ser guay y sentirnos aceptados socialmente. Basta de exclusiones, dejemos que el conocimiento nos enriquezca y haga nacer en el resto las ganas por aprender. Si hemos llegado hasta aquí es porque el hombre ha sido curioso y ha investigado para saber. Que la indiferencia no mate al conocimiento ni a la inquietud innatos en el ser humano.

 

Porque me parece inaceptable que una persona no sepa escribir las tildes en un ordenador, por ejemplo.

 

Quisiera, si alguien se anima, que me expresaseis vuestra opinión al respecto, de la situación sobre la buena escritura.

 

Y para terminar, os dejo unos pequeños enlaces para aquellos que queréis cuidar vuestra buena escritura y queráis saciar vuestras inquietudes sobre el lenguaje (enlaces esenciales para los traductores e intérpretes):

 

Fundéu: Fundación del español urgente, Fundación de BBVA y la Agencia EFE. Tiene manuales de estilo, artículos y consultor de dudas. Podéis seguirlos en twitter: @Fundeu

 

DRAE: Diccionario en línea de la Real Academia Española.

 

DPD: Diccionario Panhispánico de Dudas.

 

Ortografía 2010: Últimos y más importantes cambios de la ortografía en español. La edición en bolsillo sale en unos días, por si alguien quiere la edición impresa.

 

También recomiendo tener enlaces de libros de estilo como los de El País o The Guardian, para los que queráis extender esas ganas de escribir bien en otros idiomas. También, si indagáis un poco, podréis encontrar algún libro de estilo de algún periódico en cualquier idioma.