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Control de calidad

 

Control de calidad

 

Después de este parón por problemas técnicos, me gustaría hablaros de algo que se da día a día en el mundo de la traducción, la interpretación… y de la sociedad en general. Dedicaré unas cuantas palabras a la calidad.

 

Sin restringirlo a ningún ámbito, me temo anunciar que la calidad está en pura decadencia. Y es algo que es tan grande que nadie parece percatarse (o quiere percatarse de esta decadencia, en general). En el ámbito más general y mundano, la sombra de las tijeras sobrevuela día sí y día también con esta situación que tenemos. Sin embargo, siempre ha estado esta sombra, pero porque nosotros la hemos puesto ahí. Me refiero, si un señor X puede ahorrarse unos dinerillos, pues lo hará. En una situación esperpéntica y extremista, así pasa siempre. Si puede recortar hasta el punto de no comprometerse o generar pérdidas, lo hará.

 

Otro jugador que tener en cuenta en este partido es el tiempo. La sociedad quiere ir a contrarreloj cuando compite consigo misma, sin ningún rival a batir. El problema viene cuando juntamos ambos conceptos (y otros más, porque nada es tan sencillo como esto) y la indiferencia prevalece por encima de todo. Lo queremos todo ya y, generalmente, de cualquiera manera (dentro de unos mínimos, por supuesto).

 

Salen series y películas y al instante tenemos sus traducciones; los libros se traducen «extraoficialmente», al igual que se subtitula, normalmente por aficionados. Los profesionales se matan y urgen a sus equipos a tener las series del momento en el instante o con tan poquísimo tiempo que la calidad es la primera resentida. Los plazos para tener esas traducciones son cada vez menores. Todo por ser los primeros en algo, sea lo que sea, nos importa que nos bombardeen ojos y oídos con brutalidades lingüísticas que hacen sangrar los globos oculares y tímpanos de un servidor y de cualquier persona decente. Si con que «me entere más o menos de lo que pasa», ya vale. ¿Qué más da que nos hayamos comido matices? ¡Si no sirven para nada! ¿Qué más da que digan «no me tires de la pierna» y hablen como si fuesen extraños androides? Da igual que hablen de una manera antinatural, he visto la serie antes que tú y te chinchas. Esa es nuestra actitud.

 

Señores, si yo quiero hacerme una instalación de aire acondicionado se lo pido a un técnico, no al primo de un amigo de una vecina. Pues lo mismo con las traducciones, a dárselas a un profesional.

 

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