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La importancia de escribir bien

 

La importancia de escribir bien

 

Gracias a la aparición y posterior popularización de internet, la información se comparte al momento. En este gran campo cibernético en el que pasamos horas y al que recurrimos al momento, todos podemos ser parte de este campo: creando información, dando nuestra opinión… No entraré en el debate de la dudosa veracidad de los contenidos de internet, sino en el de la buena escritura.

 

Estamos detrás de la pantalla de un ordenador: no nos oímos, no nos conocemos. Esa crucial primera impresión se la llevarán por la forma en la que escribamos. Es la única manera de que la gente intuya como somos, de la forma que lo haría al oírnos hablar si estuviésemos en persona o por el teléfono. De ahí que sea de vital importancia la forma en la que escribimos.

 

Hay que tener en cuenta también otra cosa llamada el registro. No hablamos igual con amigos tomándonos unas cañas que con un profesor en una tutoría o con tu jefe en el trabajo. Las situaciones tienen diferentes registros, al igual que lo hay en internet: igual no escribes en las redes sociales que en este blog, o escribes tu currículum o echas una solicitud para una beca.

 

El problema viene, y me meto en berenjenales sociológicos, cuando el registro y sus límites (tanto oral como por escrito) se desvanecen. El problema es tanto por tener un registro demasiado alto para la situación como demasiado bajo. Y el problema se acentúa en internet. No creo que esa afirmación rotunda de «ahora la gente escribe muchísimo peor» sea tan cierta como la de «es que ahora el mundo está más loco y se matan por todos lados». La diferencia con ese antes es que ahora estamos al tanto de lo que ocurre en China al instante al igual que ahora la información nos llega desde todas partes del mundo y desde el ordenador de cualquiera. Como pasa con todo lo relacionado con la psicología, la sociología y demás «–logías»: hay muchas cosas que intervienen en el proceso. Aparte tenemos el medio que rodea al individuo, sus hábitos (influidos por el medio), la educación, etc. Por eso el berenjenal.

 

Sin embargo, llegamos al problema de la indiferencia: a la gente (siento la generalización) le importa un pepino escribir «haber» en lugar de «a ver», «your» en lugar de «you’re», «y a pas de problèmes» en lugar de «il n’y a pas de problèmes». Y el problema viene después para, como he dicho con la proliferación del uso de internet, llega la hora de escribir un currículo o una solicitud de empleo en línea. Llegó el caso en que un amigo mío, mientras le ayudaba para rellenar una de estas solicitudes, quedó gratamente sorprendido por cómo le escribí un pequeño campo (cada vez más habitual) para exponer tus aptitudes y lo que puedes aportar a la empresa. Sinceramente no considere más florido o más rimbombante aquel escrito que las líneas que os dejo aquí. Únicamente puse el registro apropiado a la situación, cosa que se nos escapa a muchos de cuando en cuando.

 

No, no da igual escribir mal, ni «dejarnos las tildes porque no valen, si se entiende igual». No se entiende igual y están ahí por algo. No destrocemos un precioso lenguaje (sea cual sea) por la pereza y la indiferencia. Se tiene que hacer algo para que la mentalidad (desgraciadamente muy común y extendida en España) de que aprender es una mierda y nos reímos del que sabe; de que hay que avergonzarnos por saber todo lo que sabemos; de que hay que ser «idiota» para ser guay y sentirnos aceptados socialmente. Basta de exclusiones, dejemos que el conocimiento nos enriquezca y haga nacer en el resto las ganas por aprender. Si hemos llegado hasta aquí es porque el hombre ha sido curioso y ha investigado para saber. Que la indiferencia no mate al conocimiento ni a la inquietud innatos en el ser humano.

 

Porque me parece inaceptable que una persona no sepa escribir las tildes en un ordenador, por ejemplo.

 

Quisiera, si alguien se anima, que me expresaseis vuestra opinión al respecto, de la situación sobre la buena escritura.

 

Y para terminar, os dejo unos pequeños enlaces para aquellos que queréis cuidar vuestra buena escritura y queráis saciar vuestras inquietudes sobre el lenguaje (enlaces esenciales para los traductores e intérpretes):

 

Fundéu: Fundación del español urgente, Fundación de BBVA y la Agencia EFE. Tiene manuales de estilo, artículos y consultor de dudas. Podéis seguirlos en twitter: @Fundeu

 

DRAE: Diccionario en línea de la Real Academia Española.

 

DPD: Diccionario Panhispánico de Dudas.

 

Ortografía 2010: Últimos y más importantes cambios de la ortografía en español. La edición en bolsillo sale en unos días, por si alguien quiere la edición impresa.

 

También recomiendo tener enlaces de libros de estilo como los de El País o The Guardian, para los que queráis extender esas ganas de escribir bien en otros idiomas. También, si indagáis un poco, podréis encontrar algún libro de estilo de algún periódico en cualquier idioma.

 

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Combinación lingüística

 

Combinación lingüística

 

Desde que se entra en el mundo de la traducción y la interpretación, el término «combinación lingüística» traerá quebraderos de cabeza y bombardeará al traductor e intérprete (no el término en sí, sino lo que conlleva). La combinación lingüística es el grupo de lenguas que usa el traductor o intérprete en su vida profesional. La combinación lingüística tiene una clasificación para ordenar las lenguas del profesional, que se denominarán activas (A y B) y pasivas (C).

 

Las lenguas activas se denominan así porque el profesional puede traducir o interpretar en ambas direcciones: directa (de una lengua extranjera a su lengua materna) o inversa (de la materna a una extranjera). Lógicamente es imprescindible tener mínimo A-B o A-A.

 

  • Lengua A: Es la lengua nativa del intérprete, en la que fue educado y en la que siente facilidad para expresarse. En casos de estar en un ambiente bilingüe se incluyen ambas lenguas. Se considera lengua A a la lengua en la que el intérprete puede trabajar en ambas direcciones con cualquiera de sus otras lenguas y en todas las modalidades de la interpretación.
    También se considera lengua A la lengua que el intérprete maneje a la perfección, con un nivel de un hablante nativo. Asimismo, tiene que saber usarla en ambas direcciones y en todas las modalidades.

    Todo profesional tiene que tener mínimo una lengua A, pero puede tener varias.

 

  • Lengua B: Lengua activa que adquiere el profesional tras un largo periodo de estudio en profundidad (estancias en países de esa lengua incluidas). Su nivel es totalmente fluido. Tras muchos años de práctica adquieren un nivel satisfactorio para su uso en discursos técnicos en las que el estilo no es tan importante como la expresión y el estilo.

Se considera lengua B aquella en la que el intérprete puede trabajar en ambas direcciones pero no necesariamente en todas las modalidades de interpretación (siempre teniendo en cuenta el nivel y lo comentado ya antes).

 

El dominio de las lenguas pasivas es mucho menor que el de las lenguas activas. Generalmente un traductor o un intérprete puede tener varias lenguas C.

  • Lengua C: Se consideran lenguas pasivas aquellas que el intérprete comprende perfectamente y trabaja desde ella hacia la lengua nativa, sin importar las modalidades de interpretación que sea capaz de hacer.


Por si a alguien aún no le ha quedado muy claro cómo funcionaría esto, para muestra un botón:

 

Lenguas del intérprete 1:

Inglés (a), chino mandarín (b), finés (c), griego (c)
Este profesional podrá interpretar del chino, del finés y del griego al inglés; también podrá del chino al inglés.

 

Lenguas del intérprete 2:

Español (a), catalán (a), francés (b), coreano (b), ruso (c)
Aquí el intérprete podrá trabajar desde cualquiera de sus lenguas al español, catalán y, quizá, al francés y al coreano.

 

Sin embargo hay que tener en cuenta que esto no se fija y queda estático en el tiempo. Con el estudio y la práctica, el intérprete y el traductor pueden cambiar y subir de categoría (o bajar) sus lenguas de trabajo. Una C puede pasar a ser B y esta puede llegar a ser A.

 

Es fundamental que conozcamos los criterios de clasificación para tener en condiciones nuestra combinación lingüística. Para conocer los criterios podemos visitar la página de la AIIC (Asociación de Intérpretes de Conferencias) o páginas similares.

 

Así que ánimo y a por los idiomas 🙂

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Encuesta idiomas

Os dejo una encuesta para ver cuáles son los idiomas más hablados entre los lectores de este blog. ¿Se cumplirán los tópicos? Esperemos a ver.